Archivos Mensuales: diciembre 2012

Imágenes de la obra de Teatro “A capiella de Chuan de Lanuza”

La Capilla de Juan de Lanuza. Teatro en Aragonés

CNAC TEYATRO

La asociación CNAC-Coleutibo Nazionalista de Cuchas, está ensayando desde hace un tiempo una obra de teatro en Aragonés. Ayer fué representada por primera vez en un acto íntimo entre el entorno mas próximo a la asociación en Casa Lambrote, solo fué un ensayo más. Participaron con la asociación CNAC personas de Ligallo de Fablans y la Asociación Nogará.

La verdadera representación será más adelante, con la obra completa.
La Capilla de Lanuza fué un homenaje al hombre, al Justicia de Aragón, decapitado por Felipe II ostentando el cargo de Justicia Mayor del Reino de Aragón ,como supremo declarador y salvaguardia de los Fueros Aragoneses, y fué decapitado por defenderlos.

Su historia es tan breve como desgraciada. Se hace cargo de sus funciones el 22-IX-1591 y perece ejecutado tres meses más tarde, el 20 de diciembre del mismo año. A los dos días de su promoción como Justicia Mayor -esto es, el 24-IX-1591- vuelve a reproducirse el grave tumulto zaragozano que había estallado, por vez primera, el 24 de mayo originado por la resistencia popular y «fuerista» nobiliaria a que el famoso ex secretario del monarca, Antonio Pérez , acusado del asesinato de Escobedo (secretario a su vez de don Juan de Austria), fuese devuelto otra vez a la cárcel de la «Manifestación », de la que había sido arrebatado el citado 24 de mayo para ser trasladado, por orden real, a la de la Inquisición , sita en la Aljafería zaragozana. Aquel primer motín Cesaraugustano-Fuerista, popular, nobiliario, no sólo había «liberado» a Antonio Pérez de la prisión inquisitorial, sino que había producido importantes heridas al representante del rey, don Íñigo de Mendoza marqués de Almenara (valiente, pero altivo de carácter, y de gran presunción), quien fallecería a causa de las mismas en la Cárcel Real de Zaragoza, doce días después, el 7-XI-1591.

La enorme tensión producida en la capital del reino de Aragón por las actitudes encontradas de los funcionarios reales y adictos a la autoridad del monarca Felipe, y la de los indicados «fueristas» y «perecistas», se había visto encrespada en los días que mediaron entre el 24 de mayo y de 24 de septiembre, tanto por la furia victoriosa de los segundos como por el lógico afán de restablecer la autoridad inquisitorial y real de los primeros. Felipe II, así por indicación de la Junta de consejeros que le asesoraba sobre estos graves sucesos, como por voluntad propia de consideración a su dignidad soberana, había dispuesto la concentración de tropas en Ágreda en la línea fronteriza entre Aragón y Castilla al mando del notable general don Alonso de Vargas, dispuestas en caso necesario a ocupar Zaragoza. El referido segundo tumulto zaragozano, del 24-IX-1591 ,ya con Juan de Lanuza V como Justicia, significó tanto la liberación de Antonio Pérez cuanto la humillación y bochorno de las ineptas y pusilánimes autoridades aragonesas. Por ello el 8 de noviembre las citadas tropas de Felipe II cruzaron la frontera y el 12 del mismo ocupaban Zaragoza, sin encontrar resistencia.

Lanuza «el Joven» o «el Mozo» se vio casi inconscientemente colocado al frente de la resistencia aragonesa de los «caballeros de la libertad» y como caudillo del ejército «fuerista», y pretendió detener la invasión de las tropas reales -cuya acción declaró «contrafuero»- y levantar en el intento tanto a los aragoneses cuanto a los posibles auxilios que para tal fin había solicitado de Valencia y de Cataluña, como partes integrantes de la Corona de Aragón. Fracasó en tal propósito, así como también, estrepitosamente, en organizar un «ejército foral» cuyas escuálidas y desorganizadas huestes hubo de abandonar en Utebo en compañía del diputado -y su inspirador personal- don Juan de Luna.

Refugiados en Épila -villa bajo el dominio de Luis Ximénez de Urrea, conde de Aranda el más sobresaliente cabecilla de la rebeldía aragonesa antifilipina-, tras dirigir ambos un «manifiesto» de justificación de la rebeldía, regresó Lanuza de nuevo a Zaragoza creyendo que la victoria de Felipe I había pacificado el ambiente y que él, a pesar de su imprudente actitud, se hallaba libre de todo cargo; pero el deseo de castigo a los rebeldes y de lograr pleno restablecimiento de la autoridad aconsejó a los asesores de Felipe II, y éste aceptó tales sugerencias, de realizar castigos ejemplares como escarmientos por la rebeldía pasada, que, entre otros efectos, había originado la huida de Zaragoza de Antonio Pérez el 10 de noviembre, quien pasó a Francia trece días después.

Y en su virtud, detenido Juan de Lanuza «el Mozo», fue ejecutado sin proceso previo (según la propuesta que hizo al rey la Junta nombrada para el castigo). Lanuza exclamó ante el cadalso, al oír que el pregón de la sentencia lo calificaba de traidor: «Traidor no, mal aconsejado sí». La sentencia se ejecutó en la plaza del Mercado de Zaragoza el 20-XII-1591, y su muerte fue llorada por todos los aragoneses. Su cadáver fue enterrado en el monasterio de San Francisco y llevado a la tumba con plenos honores a la dignidad de su cargo.

También fueron presos y trasladados a Castilla, donde murieron, los jefes de la nobleza «fuerista», duque de Villahermosa y conde de Aranda. Al año siguiente -1592- el rey convocó las Cortes aragonesas en Tarazona en las cuales, si bien no se suprimieron los Fueros (como se ha dicho, con evidente error), sí que se adaptaron al respeto a la autoridad real. El cargo de Justicia Mayor de Aragón continuó existiendo, pero se prefirió otorgarlo desde entonces a personas destacadas por su experiencia o preparación jurídica.

Teatro en Aragonés

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